Confinamiento en soledad: qué hacer para no volverse loco con los pensamientos

05.04.2020

Mantener las rutinas y las obligaciones, desarrollar el autoconocimiento y concentrarse en lo que dependa de uno mismo y no del entorno son algunas de las claves que proponen para sobrellevar la amenaza del coronavirus

 04 Abr2020 01:12h
Raquel Alcolea ABC
 

Casi cinco millones de personas afrontan el confinamiento en soledad, si atendemos a los últimos datos del INE, que calcula en 4,79 millones las personas que viven solas. De ellas, dos millones son mayores de 65 años y casi tres de cada cuatro son mujeres (el 72,3%). En las últimas semanas son muchas las voces que desde el ámbito de la psicología se han alzado para dar consejos sobre cómo conciliar en familiadurante el confinamiento o sobre cómo puede afectar esta situación a las relaciones de pareja. Pero lo que quizá no se ha escuchado tanto son las ideas prácticas para sobrellevar la amenaza del coronavirus en soledad.

En esta situación se encuentra Javier Iriondo, experto en desarrollo personal y autor de «La vida te está esperando», quien afirma que la parte más dura de esta soledad no siempre elegida es el aislamiento y precisamente esa «sensación de soledad», si bien aclara que existen diferencias entre «estar solo» y «sentirse solo».

Una de las claves para vivir de forma constructiva el confinamiento en soledad es, según explica Iriondo, apostar por el autoconocimiento y por tomar conciencia de nuestro mundo interior para no confundir lo que pasa por nuestra cabeza con la realidad. «Tenemos que aceptar la situación para poder cambiarla, reconocer nuestros miedos, saber que es algo que nos pasa a todos y escuchar el mensaje que esconden esos miedos para que no nos paralicen. Debemos pasar a la acción y poner el enfoque en las cosas que si dependen de nosotros», argumenta.

Otro aspecto importante para que esta situación resulte algo más llevadera es tener rutinas y disciplina, es decir, obligarse a cumplir las cosas que «sabemos que debemos hacer». Es importante, tal como propone Iriondo, activarse físicamente todos los días, y también crear un espacio para aprender, leer y escuchar cosas que aporten valor y conocimientos, porque eso ayuda a prepararse mentalmente, a estar más fuerte y a ser más positivos.

¿Y qué hago si me pongo en lo peor?

«El miedo a sufrir es peor que el sufrimiento», explica Javier Iriondo, quien asegura que la mente es una gran «contadora de historias de terror» que anticipa situaciones distorsionadas y nos hace pasarlo mal innecesariamente.

Uno de los consejos de Iriondo para aquellos momentos en los que nos invade la tristeza es cambiar el enfoque y desviar la atención hacia lo que dependa realmente de nosotros y no del exterior. Como por ejemplo, conectar con buenos amigos y gente que nos aporte en la vida, pues, tal como asegura el experto, el sentido de pertenencia es inherente al ser humano y ayuda mucho en estas situaciones. Además de esa posibilidad de conectar con los nuestros, también ayudará pensar en los porqués, las razones para luchar, las ilusiones y la visión de un futuro mejor. «Eso hará posible que te sumergas en cosas postivas que te aporten valor y que además hagan que te quieras más y te aceptes mejor», revela.

Y si alguien no puede salir del bucle y cada día se siente peor, será el momento de pedir ayuda. «Cuando entramos en espirales negativas de las que cada vez nos cuesta más salir, cuando nos invade la tristeza o la ansiedad es momento de pedir ayuda psicológica y cuanto antes mejor, porque con esa ayuda antes saldremos de esa situación», aclara.

Buenas rutinas si vives en soledad

Comparte esta misma visión que trasmite Javier Iriondo la experta en experta en mindfulness y master en PNL (Programación Neurolingüística), Paz Calap, quien aconseja incorporar hábitos sencillos a la rutina diaria que permitan estar más a gusto con uno mismo y sentirse pleno y acompañado aunque esté en soledad. «Si eres del grupo de personas que viven solos y aún no has indagado en tu autoconocimiento y desarrollo personal, ahora es el momento perfecto. La mejor compañía que puedes tener en tu vida eres tú mismo, cuidando siempre de tu equilibrio físico y emocional para que sea una compañía agradable y grata», propone.

Es cierto que, dependiendo de los hábitos que se hayan adquirido antes del confinamiento, a unas personas les resultará más sencillo que a otras estar aislados, sin ver a nadie y solos consigo mismos. Tanto para estas personas como para aquellas que antes tenían una vida social intensa y activa y ahora se les echa la casa encima, la experta propone estas seis rutinas que ayudarán a sentirse presente y acompañado de uno mismo.

1. Al levantarte, sé consciente de ti mismo. «Empieza la mañana saludándote frente al espejo y deseándote un buen día. Sonríete amablemente y agradece a la vida que te brinde un nuevo día, una nueva oportunidad. Respira conscientemente mientras realizas este ejercicio», propone Calap.

2. Antes del desayuno, hidrátate. Tómate un vaso de agua con un chorrito de limón y mientras tomas el agua piensa en lo bien que te sientes contigo mismo cuidando de tu bienestar físico.

3. Practica meditación. Una práctica sencilla de meditación consiste en contar números en tu mente. Colócate en una postura cómoda, sentado con los pies colocados en el suelo o tumbado. En ambos casos mantén tu espalda recta y relajada. Cierra los ojos. Con cada respiración cuenta un número y dibuja ese número en tu cabeza. Al tomar el aire piensas en el número 1, al soltar el aire piensas en el número 2... Así hasta llegar al número 40. Si te pierdes, no pasa nada, vuelve a empezar por el número 1.

«Gestiona tus pensamientos, observando los que van llegando, dejándolos a un lado y concentrándote solo en tu respiración y en contar números. Es una práctica sencilla que te ayudará a despejar tu mente de pensamientos negativos y a sentirte relajado y con la mente calmada, preparado para el nuevo día.», explica Calap.

4. Comida consciente. Comer solo no significa comer triste, al contrario. Piensa que lo natural es comer solo, no hablar ni tener cerca distracciones como la televisión o el móvil para masticar bien y digerir la comida para hacer una buena digestión. Es un momento sagrado que has de honrar cada día.

Colócate en una postura cómoda, agradece el tener alimentos en tu plato y empieza a comer conscientemente. Recuerda dejar los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado para masticar bien y tragar los alimentos cuando ya estén transformados en líquido en tu boca. Mantente atento a tu respiración, una respiración natural y consciente que haga que estés presente durante la comida.

5. Haz ejercicio. Hay montones de propuestas para hacer ejercicio en casa. Busca ejercicios en Instagramn em Youtube o en apps acordes con tu nivel deportivo, nunca de más intensidad, si acaso más suaves. No es el momento de necesitar un fisio y mucho menos un médico. Sé prudente. Dedica una hora a hacer ejercicio y recuerda lo importante que es estirar tu cuerpo antes y después del ejercicio.

6. Practica la visualización al acostarte. Tumbado en la cama y con la luz apagada, comienza a imaginar en tu mente lo que deseas que sí se cumpla en tu vida. Si estás preocupado por perder tu trabajo, irá a tu mente una y otra vez ese pensamiento negativo, se trata de que lo dejes a un lado y te imagines trabajando felizmente y confiando en que la vida está a tu favor. Visualiza lo que sí deseas que se cumpla y deja a un lado lo negativo.

Un ejercicio practico puede ser escrbir en un papel en qué persona quieres convertirte cuando acabe el confinamiento y escribe un listado de cosas que vas a realizar para transformarte poco a poco, a partir de este momento, en esa persona. Puedes incluir libros que vas a leer, películas que vas a ver o personas con las que vas a tener una conversación.

Y por último, recuerda que no estás solo, somos muchas las personas que estamos contigo. Pide ayuda si lo crees necesario y tendrás mil manos amigas que te apoyarán y acompañarán en este momento.